domingo, 22 de marzo de 2020
Teorías conspirativas: Diálogos 2
Como ocurre generalmente, la gente trata de atribuir causas de los males de cada momento histórico de acuerdo a sus conocimientos y muy influenciado por su ideología política y/o religiosa.
En el caso del coronavirus, en cuanto comenzamos a recibir información alarmante de lo que estaba ocurriendo en China, de inmediato surgieron las "teorías conspirativas".
Lo pude oír en diálogos en las calles e, incluso, expuesto por personas de mi conocimiento y relaciones que afirmaban, muy sueltos de cuerpo y con auténtica convicción, que el virus había sido creado por Estados Unidos para destruir China.
O por China para destruir Estados Unidos, solo que si hubiera sido en este último caso, se les había escapado alguno de los virus por algún descuido y había terminado por atacarlos a ellos mismos.
He aquí una de estas conversaciones, más o menos reproducidas:
-Víste, ¡al final los norteamericanos decidieron librarse de los chinos!
-¿Qué? ¡No me digas que se está por desatarse otra guerra mundial!
-¡No, ni falta que hace!¿Acaso no te enteraste del virus ese que está matando chinos a lo loco? ¡Es algo que crearon los norteamericanos, para destruirlos! Porque China se va abriendo paso como potencia y esto no les conviene a los yanquis.
-¡Eso es una fantasía! ¿De dónde sacaste esa idea?
-¡Pero qué, ¿nunca oíste hablar de la guerra bacteriológica?! Es algo probado científicamente, un recurso que se ha mostrado en muchas películas.
-Bueno, la verdad, yo no lo creo. Más bien, se me ocurre que podría ser que tiraron este virus, los norteamericanos o los mismos chinos, para luego salir a vender la vacuna, que ya deben tener preparada.
-¿Vos decís? Y bueno, de todas maneras, ¡esto es cosa de los norteamericanos, te juego cualquier cosa!
El enemigo común, en este momento histórico, es Norteamérica. Como en un tiempo lo fueron los judíos, o los comunistas, o los liberales y, más recientemente, los hombres para las mujeres y las feministas para los hombres. "El otro" siempre tiene la culpa. Alguien tiene que pagar.
Pero en Argentina, durante el mes de enero, nos seguíamos sintiendo protegidos por el Ser Superior, por el nuevo gobierno o por la suerte. Y del virus, no nos interesaba saber mucho, ya teníamos bastante con los aumentos de los precios, el calor insoportable y la sequía que parecía querer eternizarse en nuestro suelo.
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