jueves, 26 de marzo de 2020

EL CORONAVIRUS GANANDO ESPACIOS


El 14 de marzo el Ministerio de Salud de la Nación informó que se habían producido 11 nuevos casos en Argentina, lo que elevaba a 45 el número de infectados por el virus. En este número se incluían 2 fallecidos y 4 que habían recibido el alta médica. Todos los casos correspondían a personas que habían visitado zonas de riesgo y quienes habían mantenido estrecho contacto con ellos.

MENDOZA, solo "casos sospechosos"

En Mendoza se informó oficialmente de 10 casos sospechosos, que se encontraban aisladas, aguardando los resultados de los estudios correspondientes. Estas noticias, en el orden local, no se divulgaron como para generar inquietud en la población mendocina, que seguíamos considerando que estábamos libres de riesgo porque las temperaturas seguían siendo muy elevadas y, según lo que escuchábamos sin estar seguros de su veracidad, el virus no soportaba altas temperaturas.
El 17 de marzo, nos enteramos de que se habían registrado 14 nuevos casos en el país, llevando el total de casos confirmados a 79. Las zonas afectadas eran Capital Federal, provincia de Buenos Aires, Córdoba, Chaco, Entre Ríos y Río Negro, agregándose los primeros casos en Jujuy, Salta y Santa Cruz.

En esa misma fecha, en Chile,  se habían confirmado 201 casos de COVIT 19, lo cual debía ser una llamada de atención para nuestra provincia, en vista del continuo flujo de turistas cruzando sin dificultades los pasos fronterizos de la cordillera de los Andes.

 ESPAÑA, cada vez más grave

En España, que tampoco parecía haber estado tomando en serio el virus, la situación continuaba haciéndose más grave.
Para el 17 de marzo se sumaban 2.000 contagiados, llevando los casos positivos a 6.250, entre quienes se contaban dos ministras, y un total de 190 fallecidos. Recién entonces, el gobierno resolvió tomar “decisiones extraordinarias”, drásticas y que habrían de tener consecuencias muy serias. Entre ellas, estaba la restricción del acceso a las carreteras, asegurando el suministro alimentario, así como el suministro de energía. Las clases fueron suspendidas, los museos cerrados, las fiestas populares y eventos deportivos, suspendidos. Bares y restaurantes, cerrados, pero estos últimos podrían hacer entregas a domicilio.
Evidentemente, ni aun con el incremento de casos de COVID 19, los españoles parecían tomárselo en serio, lo que llevó al alcalde de Madrid a ordenar el cierre de parques y jardines de la ciudad a partir de las 16.
“Ahora estamos ante nuestro verdadero enemigo, que es la pandemia -dijo Sánchez-. El objetivo es reducir su propagación, detenerlo y eliminarlo”.
ITALIA, alarmante situación


Italia, el número de enfermos se había llegado a 8.000, la mayoría 

de ellos en la región de Lombardía, con 633 fallecidos. Allí se 

encontraba el foco del contagio y el servicio de salud se encontraba
con serias dificultades debido al incremento de 1.000 casos por día, todos ellos con necesidad de ser intubados.

Debido a la imposibilidad de darle asistencia a todos los pacientes 

que iban ingresando, se decidió dar prioridad de atención a los más

jóvenes y a quienes se consideraba “con mayores posibilidades de 

supervivencia”, según confirmó la Sociedad Italia de Anestesia, 

Reanimación y Terapia Intensiva .

 “Ya no existe el criterio de que el lecho es para el primer paciente que llega”. Cuentan la edad, el estado físico, las eventuales otras enfermedades. La situación pone en continua prueba la ética y la emotividad de los médicos. Un hospital de Milán “ya no acepta en terapia intensiva a los mayores de 60 años”, afirmó la cardióloga.

La OMS informó que el total de casos en todo el mundo en las 

últimas 24 horas era de 167.515, de los cuales 13.903 estaban 

confirmados y 6.606 habían fallecido.

Pero todo parecía continuar desarrollándose con aparente 

normalidad en la vida cotidiana de Argentina. El temor aún era una sensación leve, que asomaba y desaparecía sin lograr afianzarse.




miércoles, 25 de marzo de 2020

MENDOZA TURÍSTICO



La economía de Mendoza tiene como pilares fundamentales la vitivinicultura y el turismo, por eso ambas cosas suelen integrarse en los programas turísticos que se ofrecen en Buenos Aires, no solo a los extranjeros, sino también a los argentinos de distintas regiones. Contagiadas de este espíritu, es habitual que en los distintos departamentos se programen eventos en las plazas, donde se presentan espectáculos musicales, muestras gastronómicas y de vinos de las numerosas bodegas de la región.

Durante el mes de febrero, visitamos el parque Metropolitano de Maipú, en una ocasión para disfrutar de la Fiesta de la Vendimia, donde fue elegida la Reina de esa zona y, unos días más tarde, para recorrer ese hermoso parque. Fue en una tarde soleada, como todas en Mendoza. Llevamos nuestras reposeras, una mesita plegadiza, algo para tomar, y estuvimos disfrutando de las vistas, como lo hacía la gran cantidad de personas que estaban instaladas de modo parecido al de nosotros. Conocimos a un joven matrimonio que había llevado a sus pequeños mellizos, que recién estaban empezando a ponerse de pie y a intentar los primeros pasos. Fueron muy amables, les conté de mis hermanas mellizas, de nuestra reciente mudanza, y trataron de convencernos de que deberíamos mudarnos a Maipú, porque tiene muchas bellezas. Era, sin duda, una pareja enamorada de la ciudad donde vivían. 
En esa ocasión, nos hablaron de la plaza Cuatro Esquinas, donde se realizaban todos los fines de semana eventos musicales y había puestos con sabrosas comidas para probar. De modo que esa plaza fue nuestra próxima visita a Maipú, donde compramos algunas artesanías de las muchas que allí se exhibían. 
Todo era espíritu de alegría y relajación, aún el coronavirus había dado el presente en Mendoza.

Entusiasmados por el espíritu festivo de los mendocinos, quisimos sumarnos al Paseo de las Burbujas y Sabores del Mundo, que se realizaría los días 22 al 24 de febrero en el Boulevard Dorrego.
Elegimos el segundo día, cuando nubes de tormenta amenazaban con una lluvia casi insólita en esta provincia. Realmente, nos asombramos de la cantidad de puestos que se alineaban a ambos lados del boulevard, con plantas, verduras frescas, artesanías de todo tipo, stands donde se podía paladear distintos vinos y, culminando la muestra, los puestos con comidas típicas de distintos países. Por momentos, el viento parecía querer arrasar con todo, pero apenas cayeron unas cuantas gotas pequeñas, que no alcanzaron a mojarnos. En el puesto de comidas españolas, la gente se volcaba con entusiasmo a la paella, pero nosotros optamos por un guisado de carne de cerdo a la cerveza con miel, que realmente estaba sabrosísimo. Luego, continuamos la recorrida, hasta que en un momento dado, Pablo advirtió que no tenía su billetera en el bolsillo. No podíamos creerlo, hasta ese momento siempre nos habíamos sentido muy tranquilos por la seguridad de todos los lugares que habíamos recorrido. Deshicimos el camino recorrido, con la esperanza de encontrarla caída, pero el caso es que los trabajadores de la limpieza estaban continuamente barriendo y recogiendo todo tipo de residuos, de modo que solo alguno de ellos podría haberla hallado. Y no fue el caso. Cuando nos convencimos de que no íbamos a encontrarla, Pablo advirtió que también le faltaba su celular, que conservaba hasta hacía pocos momentos. No pudimos hacer otra cosa que convencernos de que una mano anónima había logrado sacárselo del bolsillo, por más que me pareciera increíble que él no hubiera sentido nada.
Regresamos tristes y decepcionados, más afligidos a medida que íbamos tomando conciencia de todo lo que llevaba en su billetera, además de dinero: el documento de identidad, sacado hacía pocos días, con el domicilio nuevo; la cédula verde del automóvil, también comprado muy recientemente, y su carnet de conductor.
Fue una noche en la que nos costó dormir y muchas veces, me repetía que yo tenía la culpa porque fui la primera que mostré interés en asistir a ese evento.
Al día siguiente, comencé con molestias digestivas y durante tres días tuve que hacer una dieta muy estricta, casi un ayuno, y no podía sentirme mejor. Aun tengo dudas de las causas de este malestar físico, no sé si realmente lo que comimos me hizo daño o si solo fue una respuesta al sentimiento de culpa por haber impulsado la visita a Guaymallén.

Debimos esperar a que finalizara el Carnaval para iniciar los trámites para recuperar los documentos perdidos, dejando el automóvil en casa hasta tanto eso se concretara. Volvimos al uso del transporte público, que lo hay en abundancia, pero siempre es mucho más lento y nos llevaba horas cada vez que debíamos ir a la ciudad de Mendoza. Algunas veces, aprovechamos para caminar algunas cuadras por sus amplias aceras, disfrutando la vista de sus árboles con enormes troncos, que ascendían para unirse con los de la vereda de enfrente formando un hermoso arco, que nos protegía de la fuerza del sol.
En una de estas ocasiones, al pasar por la peatonal, encontramos un escenario en el cual se desarrollaba un número musical, y frente al mismo estaban agrupadas tres de las reinas de distintos barrios de San Rafael, que entregaban globos a quienes nos acercábamos a saludarlas. Les conté de mi nieta Belén que vive en San Rafael, y les saqué una foto. La Reina del departamento estaba en el otro lado del escenario, entrevistada por un periodista que portaba un grabador igual al que yo usaba cuando cumplía esas funciones para el periódico de Luján. Me pareció una hermosa joven, alta y elegante, pero demasiado seria, lo que le daba una apariencia de soberbia, aunque podría ser una falsa apariencia, claro está.
Finalmente, el nuevo documento llegó a casa,  lo único que no pudo recuperar fue el carnet de conductor, si bien puede mostrarlo a través de una aplicación en su nuevo celular.

El anuncio del primer caso de COVID 19 en Argentina coincidió con el inicio de la Festa in Piazza, celebración que se realiza desde hace treinta y cinco años en la Plaza Italia, de la ciudad de Mendoza. Esta vez, pudimos ir en el automóvil, llevamos nuestras reposeras y nos ubicamos en un extremo de la plaza, lejos del escenario, pero como había numerosos y potentes parlates, no tuvimos dificultades en escuchar la magnífica interpretación de una soprano y de un tenor. Lo que me dejó un tanto desconcertada fue el anuncio del conductor del espectáculo cuando presentó a un artista recién llegado de Italia, que a pesar de estar muy cansado por el viaje, iba a interpretar algunas de sus piezas favoritas. Para nuestro gusto, demasiado tradicional y serias, pero sobre todo, me preguntaba, ¿no era arriesgado exponer a todo este público a un cantante que acababa de llegar de un país donde el COVID 19 estaba haciendo estragos?
Claro que me limité a comentarlo con mi marido, porque hacía menos de dos meses que estaba residiendo en Mendoza y no me parecía prudente ganarme la antipatía de algunos mendocinos criticando esta decisión de los organizadores de un evento tradicional y tan importante como este.
En torno a la plaza se alineaban puestos con diferentes comidas típicas de distintas regiones de Italia, todos ellos con extensas colas, pero yo conseguí comprar dos empanadas de frutos del mar, sin advertir hasta que me las entregaron que estaban fritas. Hace mucho que he descartado los fritos de mi dieta, por eso lo llevé con recelo y solamente comí la mitad de una de ellas, en tanto que Pablo devoró con entusiasmo una y media.
Apenas regresamos a casa, comencé a sentirme mal, pero añadí a mi sensibilizado estómago un racimo de uvas de la parra de nuestro fondo, que tenía guardada en la heladera, lavada, pero le sentí un sabor a tierra, como si estuvieran sucias.
A partir de esa noche, mi malestar intestinal recrudeció y me vi obligada a pasar dos días en ayuno, luego de los que empecé a añadir arroz blanco, caldo y algo de zapallo hervido. Pero no me apetecía comer y me sentía hinchada y con dolores en la zona hepática. Como tenía turno para mi médico de cabecera el martes siguiente, me lo tomé con la mayor calma posible y dormí bastante. 
Continuábamos sin escuchar la radio ni encender el televisor, la única posibilidad de recibir información sobre lo que estaba ocurriendo provenía de internet, pero continuábamos sin tomar conciencia de que nos íbamos acercando a una zona peligrosa, de la cual nos iba a costar grandes esfuerzos volver a salir.









martes, 24 de marzo de 2020

DIALOGOS ESPAÑA - ARGENTINA



-Hola, ¿qué tal están llevando en España el tema del virus que apareció en China?
-Ah, acá todo tranquilo.¡Están exagerando con las historias que cuentan sobre ese virus!
-¿Te parece? ¡Pero si han habido muchísimos muertos!
-La verdad es que no es más que otro tipo de gripe. Los virus de la gripe van cambiando año a año, eso ya sabemos, por eso se hacen vacunas diferentes para cada año, ¿cierto?
-No sé...Están diciendo que no hay ninguna vacuna para esta gripe y se transmite muy fácilmente.
-No, están creando psicosis con tantas noticias. Es una gripe como cualquier otra, afecta a los ancianos y a las personas de baja inmunidad. 
- Yo tele casi no veo, pero en el face hay muchas noticias alarmantes.
-Mirá, acá los restaurantes chinos siguen llenos. Lo que pasa es que la gente tiene demasiado miedo a la muerte. Yo ni miro las noticias, son muy densos. Lo mismo hicieron con la gripe aviar y al final, no fue para tanto. ¡No hay que escuchar noticieros ni colgarse de estos temas!
(Fines de febrero del año 2020)

Mendoza, antes de la llegada del Virus



A fines del mes de enero, en Mendoza, continuábamos preparándonos para la gran Fiesta de la Vendimia, que fue precedida por las  que se realizaron en diversas localidades, con elección de las reinas de cada departamento. Nosotros estuvimos en la de Godoy Cruz, Maipú y el Parque Central, en la ciudad de Mendoza.
Como era habitual todos los años, hubo gran gran afluencia de turistas de otras provincias y de distintas partes del mundo, lo que sería bueno para las reducidas finanzas del gobierno mendocino.
Según los datos proporcionados del área provincial de Turismo, 
“Mendoza cerró el mes de enero con 75% de ocupación hotelera y la visita de 486.000 personas, de las 38.000 plazas registradas". 
Esto representaría un crecimiento del 12% con respecto al mismo período del año anterior. En el mes de enero, hubo en Mendoza un 75% de ocupación, con picos del 95% en San Rafael. 
Mendoza fue uno de los cinco destinos elegidos de Argentina durante este mes, lo cual daba un sentimiento de seguridad con respecto a los ingresos para la provincia.

Según el cronograma preparado para el desarrollo de las fiestas relacionadas con la Vendimia, el 29 de febrero se desarrollaría la Bendición de los Frutos; el 6 de marzo la presentación de las candidatas a Reina de la Vendimia y la Vía Blanca. El 7 de marzo el carrusel en las calles de la ciudad y el acto central, en el Teatro Griego Frank Romero Day.

En medio de todos los entusiastas preparativos, las ofertas de agencias de viajes de todo el país y de Mendoza para presenciar estas espectáculos, la venta de entradas para la fiesta central se agotó apenas puesta en oferta. Yo, que nunca había estado en estas fiestas, tenía ilusión de verlo personalmente; tuve la opción de comprar entradas por internet para el día 8 de marzo, que sería una repetición del día 7, y luego una larga cola unos días antes para canjear el impreso por las entradas en el Teatro de la ciudad de Mendoza.

Para entonces, el martes 3 de marzo ya se había confirmado el primer caso de coronavirus en Argentina. Este primer paciente fue un hombre de 43 años que había llegado de Italia y permaneció internado en la Clínica Suizo Argentina, del barrio de Palermo, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
El anuncio fue realizado mediante una conferencia de prensa por el Ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, quien había comentado en reiteradas oportunidades que no veía posibilidades de que el virus incursionara en Argentina por el momento.
Por su parte, la Secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti, manifestó que "en Argentina seguimos en la de contención, de detección precoz de los casos para confirmarlos o descartarlos" Aseguró que la persona enferma había sido contactada el primer día y se estaba tratando de contactar a los que formaron parte del mismo vuelo en que llegó de Italia.

En ese momento, en Mendoza surgieron los primeros reclamos para que se suspendiera el acto central de la Fiesta de la Vendimia, que se fueron manifestando a través del Facebook. Pero aún nos seguía pareciendo un peligro remoto, que no tendría muchas posibilidades de llegar a nosotros. Y los preparativos continuaron sin modificaciones.




domingo, 22 de marzo de 2020

EUROPA RECIBE EL VIRUS

El 25 de enero de 2020 se confirmaron los primeros tres casos de coronavirus en Francia. 
El 31 de enero, España, Reino Unido, Italia, Rusia y Suecia confirmaron sus primeros casos de coronavirus. En Italia, ingresó a través de dos ciudadanos chinos. El ministro de Sanidad de Italia aseguró que la situación era seria, pero estaba bajo control. No obstante, el gobierno italiano canceló el tráfico aéreo desde y hacia China, constituyéndose en el primer país de la Unión Europea en tomar esta medida.
Para entonces, había más de 11.000 contagiados y 258 muertos, contabilizados entre todos los países afectados hasta entonces, de los cuales 213 fallecidos eran de China.
 El viernes 31 de enero, Italia se declaró estado de emergencia por seis meses, en consonancia con la emergencia internacional dictada por la OMS. (Organización Mundial de la Salud)
Las cifras del contagio continuaron aumentando de manera alarmante, aunque en Latinoamérica continuábamos mirando el panorama como algo lejano, imposible de llegar hasta nosotros, una especie de película de ciencia ficción norteamericana donde siempre termina todo bien. Ni siquiera estábamos conscientes de que en Estados Unidos también había llegado el virus, y eso significaba que ya había traspasado las fronteras de Europa.
En Argentina se hablaba del tema, pero las noticias más destacadas seguían siendo las relacionadas con la situación económica actual, el clima, los movimientos feministas, el incremento de femicidios y el reclamo de justicia por el crimen del joven Fernando Báez. asesinado por un grupo de rugbiers en Villa Gesell, a la salida de un boliche.
Todo comenzó a sonar más impresionante cuando la OMS declaró al coronavirus como una pandemia, reforzando esta decisión esta declaración:

“La OMS ha evaluado este brote durante los últimos días y estamos profundamente preocupados, tanto por los niveles alarmantes de propagación y gravedad, como por los niveles alarmantes de inacción. Es por ello que hemos decidido decretar el estado de pandemia”, ha afirmado.

Me impacta leer estas palabras: "Niveles alarmantes de inacción". Sí, porque en países en los cuales el virus ya había alcanzado niveles impresionantes de expansión, la población se negaba a tomar conciencia del peligro y continuaban reuniéndose y haciendo fiestas, aún en los lugares en los que ya se había prohibido estas actividades.
Para entonces -31 de enero- el número de casos de coronavirus fuera de China había aumentado 13 veces y el número de países afectados se había triplicado en las últimas dos semanas. 

Pero en Argentina, todo sereno.

Para dar algunos ejemplos, las tapas de algunos diarios de Argentina, hablaban de los siguientes temas:

Diario PERFIL: Hay un plan B para Kiciloff. Un crédito privado podría salvar la provincia del default. Una zapatilla es la clave en el crimen de Villa Gesell.

Diario Crónica: El crimen de Fernando. La prueba del delito. River quiere cortarse solo. El equipo de Gallardo va por una victoria en Mendoza. Juan José Pizzuti, tenía 92 años. Se fue la Gloria de Racing.

Página 12: Cinco de los diez rugbiers fueron señalados en la segunda ronda de reconocimientos. Testigos aseguraron que le gritaban "Te vamos a matar, negro de mierda"

El coronavirus no era tapa. Hasta ese momento, era un tema secundario, algo que estaba pasando "en otra parte" y que ni en las peores pesadillas veíamos como algo que pudiera llegar a afectarnos.




MENDOZA, NUEVA VIDA

El 16 de enero la empresa de Mendoza que habíamos contratado para la 5llegó mucho antes de la hora prevista. Desde la noche anterior estaba lloviendo. Antes de las 10 de la mañana el camión iniciaba su viaje a Godoy Cruz, pero nosotros habíamos sacado pasaje en micro de larga distancia, que saldría recién en horas de la tarde. Limpiamos la casa que estábamos dejando, en la que habíamos vivido solo dos años, entregamos la llave a la inmobiliaria y tomamos un taxi hasta la ciudad de Luján, donde estuvimos caminando con la maleta de mano y un paraguas cada uno. La lluvia se detuvo, el sol volvió a salir. Estuvimos sentados en la Plaza Colón, sacamos las últimas fotos en la ciudad en la que había estado viviendo durante cincuenta y cinco años, preguntándome cuándo volvería a verla, quizás cuando fuera a visitar a mis hijos y nietas. Ahora, apenas dos meses después, me pregunto si realmente podré volver alguna vez. Porque ninguno de nosotros, teniendo más de setenta años, puede estar seguro de que sobrevivirá al coronavirus. Pero entonces, ni siquiera recordábamos su existencia.
Finalmente, en horas de la tarde nos encontramos con Alejandro, el hijo de mi pareja, que junto a su mujer y sus tres hijos habían ido a despedirnos. También estaba un matrimonio con el cual habíamos afianzado una amistad en los últimos dos o tres años, Gloria y Eduardo, que también fueron a despedirnos y desearnos suerte.
Llegamos a Mendoza el 17 de enero por la mañana. Nos esperaba Juan Carlos, amigo de Pablo, mi pareja, que nos trajo hasta la nueva casa. Una experiencia muy particular para vivir a esta edad, el calor seguía y el sol mendocino brillaba como es su costumbre, sin darse tregua. 
Llevó días ordenar la casa, desarmar las cajas con libros, elementos de cocina, ropa, todo lo necesario para iniciar una nueva rutina de vida en Mendoza. No teníamos televisión, no escuchábamos radio, no comprábamos periódicos, no recibíamos noticias del coronavirus por medio de nuestros celulares. 

Teorías conspirativas: Diálogos 2



Como ocurre generalmente, la gente trata de atribuir causas de los males de cada momento histórico de acuerdo a sus conocimientos y muy influenciado por su ideología política y/o religiosa.
En el caso del coronavirus, en cuanto comenzamos a recibir información alarmante de lo que estaba ocurriendo en China, de inmediato surgieron las "teorías conspirativas".
Lo pude oír en diálogos en las calles e, incluso, expuesto por personas de mi conocimiento y relaciones que afirmaban, muy sueltos de cuerpo y con auténtica convicción, que el virus había sido creado por Estados Unidos para destruir China.
O por China para destruir Estados Unidos, solo que si hubiera sido en este último caso, se les había escapado alguno de los virus por algún descuido y había terminado por atacarlos a ellos mismos.
 He aquí una de estas conversaciones, más o menos reproducidas:

-Víste, ¡al final los norteamericanos decidieron librarse de los chinos!
-¿Qué? ¡No me digas que se está por desatarse otra guerra mundial!
-¡No, ni falta que hace!¿Acaso no te enteraste del virus ese que está matando chinos a lo loco? ¡Es algo que crearon los norteamericanos, para destruirlos! Porque China se va abriendo paso como potencia y esto no les conviene a los yanquis.
-¡Eso es una fantasía! ¿De dónde sacaste esa idea?
-¡Pero qué, ¿nunca oíste hablar de la guerra bacteriológica?! Es algo probado científicamente, un recurso que se ha mostrado en muchas películas.
-Bueno, la verdad, yo no lo creo. Más bien, se me ocurre que podría ser que tiraron este virus, los norteamericanos o los mismos chinos, para luego salir a vender la vacuna, que ya deben tener preparada.
-¿Vos decís? Y bueno, de todas maneras, ¡esto es cosa de los norteamericanos, te juego cualquier cosa!

El enemigo común, en este momento histórico, es Norteamérica. Como en un tiempo lo fueron los judíos, o los comunistas, o los liberales y, más recientemente, los hombres para las mujeres y las feministas para los hombres. "El otro" siempre tiene la culpa. Alguien tiene que pagar.
Pero en Argentina, durante el mes de enero, nos seguíamos sintiendo protegidos por el Ser Superior, por el nuevo gobierno o por la suerte. Y del virus, no nos interesaba saber mucho, ya teníamos bastante con los aumentos de los precios, el calor insoportable y la sequía que parecía querer eternizarse en nuestro suelo.


EL COMIENZO



El comienzo

En diciembre de 2019, los temas más divulgados en emisoras radiales, televisión y periódicos de Argentin eran una exhibición de distintos tipos de violencia encubierta. 
La llamada "grieta" que había estado separando a los argentinos desde hacía ya cuatro años continuaba ensanchándose. No había un solo grupo de Facebook en el que no se mostraran comentarios cargados de odio, insultos de todo tipo y burlas destinadas a los que estaban "del otro lado". Es decir, de simpatizantes del kirchnerismo hacia los que mantenían su adhesión a Mauricio Macri, quien acababa de finalizar su mandato.
Las mujeres feministas añadieron su granito de arena,  con manifestaciones cargadas de violencia en calles y plazas. Quienes apoyaban la aprobación del aborto legal y gratuito exhibían sus pañuelos verdes orgullosamente; los que estaban en contra, las denostaban con la peor adjetivación posible. 
Los precios continuaban subiendo, pese a la promesa que en la campaña electoral el presidente Alberto Fernández había hecho. 
El gobierno disminuyó notablemente el aumento de las jubilaciones, manteniendo solamente las de quienes cobraban el mínimo. Simultáneamente, el incremento de las retribuciones de legisladores y funcionarios públicos aumentaba el resentimiento y los motivos de quejas de un gran sector del pueblo.
El descontento parecía ser una condena perpetua para los argentinos.

Entre el 12 y 29 de diciembre de 2019 fueron apareciendo en Wuan, China, casos de neumonía originados por un virus hasta entonces desconocido. Con el tiempo, surgiría una explicación teórica que atribuye este virus a la costumbre del pueblo chino de consumir carne cruda de murciélago. Recién en enero del 2020 lo identificó como coronavirus 2019-nCov, como lo denominó la OMS. El 11 de enero se produjo en China la primera muerte a causa de este virus y en pocos días, se anunciaban fallecimientos por la misma causa en Tailandia y Japón. El 20 de enero, China reportaba 139 casos y tres fallecimientos, lo que los llevó a decidir el cierre de aeropuertos y estaciones de ferrocarriles como medida preventiva. No obstante, un comité de emergencia convocado por la OMS aseguró que el coronavirus de Whaun aún no constituía una emergencia internacional para la salud pública. El 24 de enero se reportaron los primeros casos en Francia, el primer país de Europa que recibió el contagio. El 26 de enero ya había más de 2.700 casos confirmados en China y 50 en otras partes del mundo. El 27 de enero China contaba con 100 muertos.

El 24 de enero se reportan los primeros casos en Francia, el primer país de Europa que recibe el contagio. 

Pero, mientras tanto, en Argentina  leíamos estas noticias con el mismo interés con que se hubiera visto el adelanto de una película de ciencia ficción que no teníamos el menor interés en mirar. China era el otro lado del mundo, Europa era un continente con suficientes adelantos científicos como para salir de la situación creada. Por nuestra parte, no había nada que pudiéramos hacer.

Por otra parte, una ola de calor agobiante nos quitaba el interés por todo lo que no fuera modo de refrescarnos. Los que se encontraban en mejor situación económica, proyectaron viajes al exterior, que luego muchos se vieron forzados a cambiar por hacer turismo en nuestro país, debido a las condiciones impuestas por el nuevo gobierno para quienes adquirieran dólares: un 30% de incremento en la suma a pagar.

En mi caso particular, como mi marido habíamos pasado una semana en Mendoza con el propósito de buscar una vivienda para alquilar de manera permanente, porque habíamos decidido radicarnos en esa provincia.
El día antes del regreso, encontramos una casa en Godoy Cruz, unas horas antes de emprender el regreso firmamos el contrato y regresamos a nuestra casa, en Pueblo Nuevo, Luján, provincia de Buenos Aires. A partir de allí, aún agobiados por el calor, emprendimos la tarea de empacar todo lo que debíamos trasladar en la mudanza, vender algunos muebles y otros objetos, incluido un viejo Falcon, que finalmente quedó en manos del hijo de mi esposo para que se ocupara de su venta.

Reuniones de despedida de familiares, de algunos amigos y conocidos, gente que nos despidió con afecto, admirando nuestro valor de emprender un cambio tan importante a la edad en que muchos se resignan en dejar pasar la vida sin hacer más.
No pensábamos en el coronavirus. Nadie hablaba de eso. Pero el virus seguía su camino, abriéndose paso en otros países.


Diálogos argentinos en enero 2020gerardo a amadon esta en la line defensiva delgogierno local oero klesdeharab acy0arde de sstareaas

-¿Viste cuánta gente está muriendo en China por ese virus nuevo?
-Bueno, sí, algo escuché, pero ya sabés, ¡con las cosas que comen estos chinos, no me extraña que les pasen estas cosas!
-Ah, sí, dicen que todo empezó porque comieron carne de murciélago y CRUDA! ¿A quién se le ocurre?
-Por eso, ellos se lo buscaron, ¡nosotros no tenemos nada que ver!
-Y... no sé. Ya hubo casos en Europa, creo que en Italia y Francia.
-Bueno, pero yo escu
ché que es porque tenían mucho intercambio comercial, nosotros estamos muy lejos de China. Y a Europa, decí la verdad, ¿alguno de nosotros va a ir? ¡Si le pasa algo, será a los ricos y con plata, siempre se encuentra el tratamiento para todo!
-Sí, eso ya sé, pero igual un poquito de miedo me da, porque acá hay muchos chinos, se van a visitar a su familia y cuando vuelven, ¿no será que nos traen el virus?
-¡Ufa, ché, dejate de imaginar desgracias! ¿No sabés que si pensas cosas negativas, atraes todo lo malo?