El 14 de marzo el Ministerio de
Salud de la Nación informó que se habían producido 11 nuevos casos en
Argentina, lo que elevaba a 45 el número de infectados por el virus. En este número se incluían 2 fallecidos y 4 que habían recibido el alta médica. Todos los casos
correspondían a personas que habían visitado zonas de riesgo y quienes habían
mantenido estrecho contacto con ellos.
MENDOZA, solo "casos sospechosos"
En Mendoza se informó oficialmente de
10 casos sospechosos, que se encontraban aisladas, aguardando los resultados de
los estudios correspondientes. Estas noticias, en el orden local, no se
divulgaron como para generar inquietud en la población mendocina, que seguíamos
considerando que estábamos libres de riesgo porque las temperaturas seguían
siendo muy elevadas y, según lo que escuchábamos sin estar seguros de su
veracidad, el virus no soportaba altas temperaturas.
El 17 de marzo, nos enteramos de que se
habían registrado 14 nuevos casos en el país, llevando el total de casos
confirmados a 79. Las zonas afectadas eran Capital Federal, provincia de Buenos
Aires, Córdoba, Chaco, Entre Ríos y Río Negro, agregándose los primeros casos
en Jujuy, Salta y Santa Cruz.
En esa misma fecha,
en Chile, se habían confirmado 201 casos de COVIT 19, lo
cual debía ser una llamada de atención para nuestra provincia, en vista del
continuo flujo de turistas cruzando sin dificultades los pasos fronterizos de
la cordillera de los Andes.
ESPAÑA, cada vez más grave
En España, que tampoco parecía haber
estado tomando en serio el virus, la situación continuaba haciéndose más grave.
Para el 17 de marzo se sumaban 2.000
contagiados, llevando los casos positivos a 6.250, entre quienes se contaban
dos ministras, y un total de 190 fallecidos. Recién entonces, el gobierno
resolvió tomar “decisiones extraordinarias”, drásticas y que habrían de tener
consecuencias muy serias. Entre ellas, estaba la restricción del acceso a las
carreteras, asegurando el suministro alimentario, así como el
suministro de energía. Las clases fueron suspendidas, los museos cerrados, las
fiestas populares y eventos deportivos, suspendidos. Bares y restaurantes,
cerrados, pero estos últimos podrían hacer entregas a domicilio.
Evidentemente, ni aun con el incremento de casos de COVID 19,
los españoles parecían tomárselo en serio, lo que llevó al alcalde de Madrid
a ordenar el cierre de parques y jardines de la ciudad a partir de las 16.
“Ahora estamos ante nuestro
verdadero enemigo, que es la pandemia -dijo Sánchez-. El objetivo es reducir su
propagación, detenerlo y eliminarlo”.
ITALIA, alarmante situación
Italia, el número de
enfermos se había llegado a 8.000, la mayoría
de ellos en la región de
Lombardía, con 633 fallecidos. Allí se
encontraba el foco del contagio y el
servicio de salud se encontraba
con serias dificultades debido al incremento de
1.000 casos por día, todos ellos con necesidad de ser intubados.
Debido a la
imposibilidad de darle asistencia a todos los pacientes
que iban ingresando, se
decidió dar prioridad de atención a los más
jóvenes y a quienes se consideraba
“con mayores posibilidades de
supervivencia”, según confirmó la Sociedad Italia
de Anestesia,
Reanimación y Terapia Intensiva .
“Ya no existe el criterio de que el lecho es
para el primer paciente que llega”. Cuentan la edad, el estado físico, las
eventuales otras enfermedades. La situación pone en continua prueba la ética y
la emotividad de los médicos. Un hospital de Milán “ya no acepta en terapia intensiva a los mayores de 60
años”, afirmó la cardióloga.
La OMS informó que el
total de casos en todo el mundo en las
últimas 24 horas era de 167.515, de los
cuales 13.903 estaban
confirmados y 6.606 habían fallecido.
Pero todo parecía
continuar desarrollándose con aparente
normalidad en la vida cotidiana de
Argentina. El temor aún era una sensación leve, que asomaba y desaparecía sin lograr afianzarse.