Hoy es 13 de enero del año 2021. Hemo sobrevivido a casi dos años enteros enmascarados, usando alcohol en gel y manteniéndonos lo más apartados posibles de otros seres humanos, incluidas nuestras propias familias.
Bueno, en realidad no todos hemos hecho esto... Con el paso de los meses, durante el segundo año, muchos han sido los rebeldes que han dejado de lado sus mascarillas y olvidado el alcohol, aún el Presidente de Argentina hace unos meses dio a entender que el peligro del coronavirus había terminado. Muchas polémicas surgieron al inicio de las primera vacunas; se puso en duda su eficiencia, de discutió la validez de utilizarlas, surgieron movimientos antivacunas, hubo bromas y memes de todo tipo refiriéndose a posibles consecuencias de estas vacunas, pero finalmente un alto porcentaje de ciudadanos aceptamos la vacunación. Ahora hemos llegado a la tercera dosis, aunque el movimiento antivacuna continúa -desgraciadamente- poniendo a muchos a un lado, con posibilidad no solo de enfermarse ellos mismos sino también de continuar transmitiendo el virus a otros.
Surgieron nuevas "variantes", pero al parecer el efecto de este virus ya no es tan devastador, las muertes han disminuido y también las precauciones de una gran mayoría. Ya nadie quiere encerrarse por temor a enfermar, muchos gobiernos están considerando seriamente aceptar al Covid como una enfermedad endémica y no pandémica, lo que significaría que podemos vivir corriendo el riesgo a enfermarnos, tal como vivíamos el riesgo de contraer una gripe, sin necesidad de cambiar nuestra rutina de vida.
El virus ha existido. Muchas gente ha estado gravemente enferma, ha sobrevivido y le han quedado secuelas que no puede superar. Muchos han muerto. No ha sido una "confabulación mundial" para tenernos controlados, como se empecinan en sostener algunos. La única verdad es que esto ha sido real. ¿Cómo seguirá esta historia? Personalmente, creo que las vacunas son la única solución posible, como lo fue para la poliomielitis, la viruela, el sarampión, la viruela, las paperas y tantas enfermedades que muchos de nosotros tuvimos que sobrellevar durante la niñez. Siempre fui defensora de las vacunas y sigo pensando de la misma manera. Solamente deseo que de alguna manera, esta ridícula desconfianza de tantos se vaya evaporando y un día el Covid pase a ser solo un recuerdo desagradable para el mundo.