martes, 14 de abril de 2020

13 de ABRIL




Hoy, 13 de abril, se ha cumplido un mes más del fallecimiento de mi nieto Juan Pablo. Un triste, doloroso recuerdo. Un momento de esos que no se pueden comparar a ninguna otra experiencia de nuestra vida, algo que dolerá siempre, pase el tiempo que pase. Aunque, si creo que hubiera sido mucho más complicado para mi hijo y mi nuera sobrellevar esta situación si Juan estuviera allí, en su silla de ruedas, sin poder encontrarse con sus amigos, ni participar en su grupo, por ejemplo. Todo es más complicado cuando tenemos a personas con cualquier tipo de discapacidad a nuestro cuidado. Pero él era un niño inteligente y seguro hubiera sabido comportarse adecuadamente, habría estado aconsejando a otros, impartiendo ánimo y consuelo a los demás. No hay muchos adolescentes como mi nieto...
Yo sigo acá, ya estoy perdiendo el entusiasmo por mi grupo, incursiono menos en internet y yo he vuelto a escribir h,,,,istorias. Siempre vuelve mi viejo pensamiento: "¿para qué...?
Si no hay muchos a quienes les interese leer lo que escribo, Cristina Galeano dijo que iba a seguirme si continuaba colocando mi cuento "Sobrevivientes" en el face, pero solo ha leído la primer parte y la segunda ya no tiene comentarios. No voy a seguir poniéndolo.
Podría hacer tantas cosas... me digo a mí misma. Mi curso de photoshop, que no he continuado. Colocar mis libros en Amazon, tampoco he seguido. La verdad, no debo asombrarme, soy así, irrecuperable. Ahora digo que este encierro me está matando, pero en realidad es algo que concuerda con mi personalidad, no creo que sería muy diferente si estuviera en Pueblo Nuevo, además de que con esto de la cuarentena igual no podría ver a mis hijos y nietas.
En Mendoza, el 10% de infectados es personal de salud, hay 8 médicos con el virus. No es muy alentador que digamos. Hay momentos en que me pregunto si este virus no será el fin del mundo, si no terminaremos todos muertos, mientras nos esforzamos en sobrevivir con tanta incertidumbre.

sábado, 11 de abril de 2020



Una vez, mi madre dijo "éramos felices y no nos dábamos cuenta". Ahora,  mientras nos vemos obligados a renunciar a tantas cosas sencillas que antes podíamos hacer o tener y no apreciábamos lo suficiente, se me ocurre preguntarme si será así, como lo decía mi madre.
Salimos a dar una vuelta por el barrio. Las calles vacías, las casas cerradas como si no habitara nadie en ellas, los autos estacionados juntando polvo, las plazas con juegos infantiles que nadie usa, comercios con las persianas bajas, solo algunos perros que han obtenido el derecho a salir solos a buscar un sitio donde hacer sus necesidades nos miran con curiosidad y se acercan en busca de alguna demostración de afecto. Pero no, mejor no tocar a los perros, porque tal vez el virus se haya instalado en sus pelajes, ya sabemos que a los animales no les afecta, solo para los humanos es peligroso. Caminamos inseguros (al menos yo lo hago con esa sensación), pensando que tal vez estamos en transgresión, que puede aparecer un policía y preguntarnos qué estamos haciendo, las personas mayores deben estar en sus casas, cuidándose. Pero ni los policías andan por esta zona, parece un barrio deshabitado, como si algún extraño suceso hubiera obligado a sus habitantes a marcharse.
 Es cierto, todo esto es subjetivo, puede que sea una manera exagerada de ver las cosas, después de todo, de pronto aparece una pareja joven caminando uno junto al otro, conversando con naturalidad. Y otra pareja, de mediana edad, con una bolsa cargada de verduras. La mujer lleva un barbijo, el hombre no. Entonces, ellos también saben del virus, saben que "hay que tener cuidado". Pero, ¿qué significa eso, exactamente?
Ayer, el presidente dijo que estamos peleando contra un enemigo invisible, que puede estar en cualquier parte, que no sabemos quiénes lo llevan consigo, eso es lo que asusta. Voy a comprar pan y me pregunto si la empleada, que no tenía guantes ni se limpió las manos con alcohol en gel antes de entregarme la bolsa, no habrá tocado el dinero con que le pagó un hombre que compró antes que yo y que, posiblemente, había estado con su tía, su amigo o su vecino portador del virus,¿cómo podemos estar seguros?.
Dicen que no debemos ser paranoicos, pero de alguna manera la paranoia se nos está transmitiendo por vía del conocimiento parcial (es parcial porque, como dijo el presidente, el enemigo es invisible...) y si no lo hicieran de este modo, tal vez no tomaríamos ni la menor medida de seguridad, tocaríamos al perro callejero, guardaríamos el pan sin cambiarlo de envase, entraríamos a casa sin cambiarnos el calzado, no lavaríamos el piso del pasillo de entrada con lavandina. No haríamos nada de lo que significa "cuidarse", algo que todos nos dicen permanentemente: cuidate. 
Y nos cuidamos, pero no nos sentimos felices. 
Dicen que hay que disfrutar de esta etapa de introspección, que debemos valorar lo que tenemos, pero alguien, de pronto, plantea que "estamos perdiendo la libertad individual tan duramente ganada a través de la historia" y me pregunto, sí, una vez más, si antes del virus teníamos todo para ser felices y no nos dábamos cuenta. 
Como decía mi madre.

martes, 7 de abril de 2020



Definitivamente, el 7 de abril podemos decir que, sin lugar a dudas, ha iniciado el otoño.
El sol mendocino sigue haciéndose presente, pero no ya a lo largo de todo el día, sino solamente de a ratos. Luego, una fina capa de nubes lo cubre y empezamos a sentir frío, un frío aun leve, pero que ya nos obliga a tomar conciencia de que hay que ir preparando la ropa de abrigo.
Mientras tanto, el virus que ha llegado para desordenar nuestra rutina de vida continúa sin darse por aludido, sigue avanzando en Argentina y en todo el mundo.
En nuestro país, durante la jornada de hoy las autoridades nacionales de sanidad han informado que el número de muertos por coronavirus ha ascendido a 60, en tanto que el total de infectados es de 1715. 
De estos casos, el 43% se originó en personas que realizaron viajes al exterior, 34% por contacto con quienes hicieron viajes y un 12% por transmisión comunitaria.


Las víctimas fatales han sido un hombre de 44 años, que había viajado a España y Chile, que falleció en la provincia de Mendoza; un hombre de 80, en la ciudad de Buenos Aires; dos residentes de la provincia de Buenos Aires, de 51 y 68 años y, finalmente, un hombre de 68 años, de Capital Federal.
Como hecho positivo, se destaca que se hay 123 laboratorios habilitados en todo el país para realizar las pruebas de comprobación de coronavirus, lo que va a permitir mayor certeza sobre la localización de casos positivos, además de acelerar la llegada de los resultados.
Al mismo tiempo, el gobierno nacional ha dado a conocer la lista de las actividades que se han añadido a la lista de sectores exceptuados del cumplimiento de la cuarentena obligatoria, quienes deberán tramitar el Certificado Único Habilitante para Circulación COVID 19.
Las actividades exceptuadas a partir de hoy son:
La venta de insumos y materiales de la construcción provistos por corralones.
Actividades vinculadas con la producción, distribución y comercialización forestal y minera.
Curtiembres, aserraderos y fábricas de productos de madera, fábricas de colchones y de maquinaria vial y agrícola.
Actividades relacionadas con la exportación de productos ya elaborados e importaciones esenciales para el funcionamiento de la economía.
Servicios de mantenimiento y fumigación.
Mutuales y cooperativas de crédito, mediante guardias mínimas de atención a fin de garantizar el funcionamiento del sistema de créditos y/o pagos.
Inscripción, identificación y documentación de personas.

En medio de las dudas que se originan a partir del continuo incremento de casos de infectados, prosiguen las dudas sobre el uso o no de barbijos o mascarillas caseras para salir a la calle. En España, lo hacen todos quienes salen de sus casas, aunque hasta hace unos días no lo consideraban imprescindible. 
En algunas provincias argentinas, se ha decretado su uso obligatorio; Catamarca, La Rioja, Jujuy, Salta y Santiago del Estero. Teniendo en cuenta la posibilidad de que esta medida se haga extensiva a otras provincias, abundan en la red páginas con instrucciones para hacer barbijos caseros, algunos de ellos por medio de videos. 
Yo personalmente busqué estas páginas y confeccioné dos barbijos, que seguramente no tienen la prolijidad que hubieran tenido si los hubiera hecho mi madre, María Ernestina, pero al menos creo posible que me atreva a usarlos. Mañana tengo previsto ir al supermercado y veré si lo hago.




lunes, 6 de abril de 2020

A 100 DÍAS DEL BROTE



En esta semana se cumplirán 100 días desde el inicio del brote que habría de convertirse en una pandemia. 
Aunque en el comienzo, China parecía ser la que mayor cantidad de casos tendría, pronto el virus se expandió a Europa, superando Italia y España en el número de casos. 
Las noticias han estado poniendo el acento en la gran cantidad de muertos en estos países, sobre todo personas de más de 60 años, que se consideran de alto riesgo.
Ahora, en estos países ha disminuido el incremento de casos, pero en cambio, Estados Unidos ha logrado superar los números de Italia, España y China. Si bien al comienzo no se le dio demasiada trascendencia en Norteamérica, en estos últimos días el presidente se ha visto obligado a reconocer que la pandemia está haciendo estragos en su país y que en un futuro próximo la situación habrá de tornarse más grave. Hasta la fecha, el número de infectados es de 330.000 y los fallecidos son 9.600. 
La cantidad de muertos ocasionados por el coronavirus ha llegado a 68.000 y, aunque una buena parte del mundo se halla en estado de confinamiento, en América Latina son varios los países que tienen un incremento permanente de infectados. Entre ellos está Brasil, con 11.130 casos y 486 muertes. En Ecuador la situación es más grave en Guayaquil, donde ya se ha debido recurrir a los ataúdes de cartón, debido a la cantidad de muertos.

En medio de esta difícil situación compartida por el mundo, se ha generado una polémica con respecto a la utilidad o no de utilizar barbijos para salir a la calle. En Argentina, son tres las provincias cuyos gobernadores han decretado la obligatoriedad de su uso: LA Rioja, Catamarca y Jujuy.
En tanto, el presidente de la Nación, Alberto Fernández, informó que estaba estudiando la manera de ir aligerando la cuarentena, permitiendo que se habiliten algunas fuentes de trabajo que en estos últimos 18 días han estado prácticamente clausuradas. Mientras se discute la medida, una nueva alarma ha sido noticia en estas últimas horas: el incremento de la violencia doméstica, que se considera originada en la obligatoria permanencia en la misma casa de personas que ya tenían serios conflictos entre sí, sobre todo con hombres que ya eran violentos de manera habitual. 

CORONAVIRUS 6 DE ABRIL



Hoy es lunes 6 de abril. En Mendoza, un día otoñal con viento fresco y un hermoso sol, que ayuda a entibiar el ambiente y levantar el ánimo. 
Aún estamos en cuarentena obligatoria, aunque el gobierno nacional de Argentina ha estado anunciando que irá tomando las medidas necesarias para ir aligerando el sistema de aislamiento. Sobre todo, se debe a la necesidad de ir poniendo en movimiento la economía, ya que son pocos los que tienen permiso para continuar ejerciendo sus profesiones o trabajos. Comercios cerrados, transporte limitado en su capacidad de uso, la prohibición del uso de automóviles particulares de quienes no cuenten con el permiso que justifique su necesidad de movilizarse, han sumando consecuencias para muchos sectores. 
Un ejemplo de esto ha sido el notable descenso en la venta de combustibles en las estaciones de servicio, por lo cual los empresarios de este rubro han estimado que, de continuar esta situación, "no podrán pagar los sueldos de sus empleados".

Hasta el viernes pasado, la imagen del presidente Alberto Fernández había ido evolucionando favorablemente a los ojos de los argentinos, incluso de quienes no lo habían votado, y en el mundo en general. Pero una medida desacertada, que se puso en práctica el 3 de abril echó abajo esa conquista.
La situación creada tuvo como eje el problema de muchos jubilados que no poseían tarjeta de débito o bien no habían aprendido a utilizarla y por esta razón estaban imposibilitados de cobrar sus haberes o hacer compras sin tener dinero en efectivo, como pueden hacerlo quienes usan dicha tarjeta. A esto se sumaban quienes debían cobrar los planes sociales y el monto de Ayuda de Emergencia, implementado para trabajadores por cuenta propia y monotributistas, que también debían hacerlo por las ventanillas de los Bancos.
Esto originó que se reunieran multitudes en torno a las entidades bancarias, sin ningún tipo de control para hacer que se mantuvieran a más de un metro de separación. Durante horas, centenares de personas de mayor edad estuvieron de pie, sometidos a interminables colas, mezclados con jóvenes que cobraban sus planes sociales (siempre tan controvertidos en Argentina), lo cual fue de inmediato motivo de crítica y reclamos airados por parte de la ciudadanía y los medios periodísticos en general.
Ciertamente parecía inexplicable que, luego de 14 días de aislamiento social obligatorio (cuarentena), durante los cuales se había estado recalcando de manera permanente la necesidad de evitar que las personas mayores de 60 años salieran de sus casas, de pronto se abrían las puertas para que una multitud de ancianos se expusieran de tal modo a la posibilidad de contagio.
Ante el escándalo suscitado por esta situación, el gobierno dispuso que los Bancos abrieran sus puertas durante el fin de semana y que se pagaría cada día según la terminación del número de sus documentos. Esto habría de establecer un orden, que a la vez disminuiría la cantidad de jubilados que habrían de presentarse con la finalidad de cobrar sus haberes. 

Pero el mal estaba hecho, la imagen presidencial deteriorada y el peligro latente de que dentro del plazo de 10 a 14 días vayan apareciendo nuevos casos de infectados por el coronavirus y justamente, entre esta población de alto riesgo que se había pretendido proteger. 
En algunas zonas, las autoridades locales tomaron la precaución de colocar sillas, separadas a la distancia establecida para evitar contagios, de modo que los jubilados no se vieran forzados a esperar de pie hasta ser atendidos. En otros municipios, se establecieron carpas de la Cruz Roja, donde les tomaron la temperatura a quienes aguardaban y se atendía a los que sufrían alguna descompostura, como había ocurrido durante el viernes 3.

El domingo 5 de abril, según lo informado por el diario Clarín, Argentina contaba con un total de 1554 casos confirmados, se habían sumado 103 casos nuevos ese día y 4 fallecimientos, siendo las víctimas personas cuyas edades oscilaban entre los 66 y 89 años. El total de recuperados ha sido de 325 y el total de fallecidos en todo el país, 48.

En la provincia de Mendoza, los casos comprobados hasta la fecha han sido de 31 casos, mientras que 27 dieron resultados negativos y se encuentran 14 internados esperando los resultados.

viernes, 3 de abril de 2020

EL VIRUS EN EL MUNDO




Ya no más paseos por las calles de Mendoza. Ya no más intentos de conocer nuevos lugares, de ver las montañas de cerca, de disfrutar este clima cálido pero seco, con días de sol luminoso y cálido.
El coronavirus ha llegado a esta provincia, ha avanzado en todo el suelo argentino, los muertos aumentan día a día, los contagiados con el virus siguen incrementándose. 
Por determinación gubernamental, del gobierno nacional y de las provincias, seguimos en cuarentena obligatoria. Teóricamente, los mayores de 60 años no podemos salir a la calle porque somos vulnerables. Los enfermos de diabetes, hipertensión, los cardíacos, los que tienen cualquier tipo de insuficiencia inmunológica, también deben permanecer encarcelados. Digo, encerrados en sus casas.
Muchos son los que tienen oficios independientes, como los carpinteros, electricistas, pintores de obra, gasistas, peluqueros, masajistas, kinesiólogos, cosmetólogos y tantos otros, ya no pueden trabajar. Quienes tenían un local, lo han cerrado, porque no hay gente en la calle para ir a sus locales. Los que atendían a domicilio, no pueden hacerlo porque no van a recibirlos en sus casas, por obedecer las indicaciones de cuarentena o por temor a que tengan el virus aún sin saberlo y los contagien.
Aun las señoras que se encargaban de servicio doméstico, tienen dificultades para continuar con sus trabajos, a menos que estén como encargadas de la atención de personas dependientes de modo absoluto de ellos. Y muchos empleadores tampoco se atreven a dar trabajo a esa señora que viene de la calle y vaya a saber con quién estuvo, por más buena que sea o haya demostrado ser durante años.
Así están las cosas ahora mismo, 3 de abril del año 2020.
En Argentina, se han informado como positivos  1353 casos y 42 fallecimientos a causa del COVID 19.
En el mundo, la pandemia ha superado el millón de infectados. Estados Unidos, que tanto alardeaba de su capacidad para superar esta crisis, ya se ha sobrepasado los 6.000 muertos a causa del coronavirus, con 245.000 casos de infectados.
Alemania  cuenta casi 80.000 infectados, (superando ya a China, que fue la iniciadora de esta pandemia), ha contabilizado 6174 en el último día, y 1017 muertos por la misma causa. Y estamos hablando de un país con adelantos científicos, ordenado y disciplinado, con excelente servicio de atención médica.

En Italia y España se habla de extender el confinamiento obligatorio a lo largo del mes de mayo, aún cuando han visto disminuido el número de contagios y tengan casos de enfermos recuperados.

China sigue manteniendo altos índices de contagio y muerte, al igual que Corea, que se ha mencionado varias veces como un lugar de buena contención para rechazar el virus.

En Cuba, el gobierno ordenó el confinamiento obligatorio de todo un barrio de La Habana. En Perú, no se permitirá salir a nadie de sus casas los próximos dos domingos y en México, que parecía seguro de sobrevivir sin tomar ninguna medida de precaución, se cerraron las principales playas, que seguían siendo atracción turística del país.
En Ecuador, el virus ha creado una situación dolorosa y crítica; en Guayaquil, los cuerpos se acumulan en las casas y las calles. El país tiene 3368 casos y 145 fallecidos. 

¿Qué novedades tendremos para el día de mañana, 4 de abril del 2020?
Por ahora, todo es incertidumbre, versiones antojadizas y paranoicas sobre un supuesto origen programado de este virus, lo cual solo podría ser creíble si tal programación fuera proveniente de seres extraterrestres, ya que en nuestro planeta Tierra ESTAMOS TODOS AFECTADOS.