Hoy, 13 de abril, se ha cumplido un mes más del fallecimiento de mi nieto Juan Pablo. Un triste, doloroso recuerdo. Un momento de esos que no se pueden comparar a ninguna otra experiencia de nuestra vida, algo que dolerá siempre, pase el tiempo que pase. Aunque, si creo que hubiera sido mucho más complicado para mi hijo y mi nuera sobrellevar esta situación si Juan estuviera allí, en su silla de ruedas, sin poder encontrarse con sus amigos, ni participar en su grupo, por ejemplo. Todo es más complicado cuando tenemos a personas con cualquier tipo de discapacidad a nuestro cuidado. Pero él era un niño inteligente y seguro hubiera sabido comportarse adecuadamente, habría estado aconsejando a otros, impartiendo ánimo y consuelo a los demás. No hay muchos adolescentes como mi nieto...
Yo sigo acá, ya estoy perdiendo el entusiasmo por mi grupo, incursiono menos en internet y yo he vuelto a escribir h,,,,istorias. Siempre vuelve mi viejo pensamiento: "¿para qué...?
Si no hay muchos a quienes les interese leer lo que escribo, Cristina Galeano dijo que iba a seguirme si continuaba colocando mi cuento "Sobrevivientes" en el face, pero solo ha leído la primer parte y la segunda ya no tiene comentarios. No voy a seguir poniéndolo.
Podría hacer tantas cosas... me digo a mí misma. Mi curso de photoshop, que no he continuado. Colocar mis libros en Amazon, tampoco he seguido. La verdad, no debo asombrarme, soy así, irrecuperable. Ahora digo que este encierro me está matando, pero en realidad es algo que concuerda con mi personalidad, no creo que sería muy diferente si estuviera en Pueblo Nuevo, además de que con esto de la cuarentena igual no podría ver a mis hijos y nietas.
En Mendoza, el 10% de infectados es personal de salud, hay 8 médicos con el virus. No es muy alentador que digamos. Hay momentos en que me pregunto si este virus no será el fin del mundo, si no terminaremos todos muertos, mientras nos esforzamos en sobrevivir con tanta incertidumbre.

