lunes, 4 de mayo de 2020

Como vivimos el aislamiento en Mendoza

4 de mayo 2020.
La cuarentena, en lo que al término exacto de "cuarentena" significa, ya ha sido superada. Llevamos 45 días de "aislamiento social preventivo obligatorio", según la definición oportunamente dada por el presidente Alberto Fernández.
Hace una semana, en Mendoza tenemos permiso para "salidas recreativas" de una hora de duración, a no más de 500 metros de nuestras respectivas casas, tal como decretó el presidente. En nuestra provincia, el gobierno ha decidido ordenar estas salidas de acuerdo al número de documento, estableciendo que quienes tenemos documentos terminados en 0,1, 2, 3, 4 y 5 podrán hacerlo los días lunes, miércoles, viernes y domingos hasta el mediodía. Este mismo régimen corre para salir a hacer las compras, por lo cual si vamos al supermercado estos días en que está permitido hacerlo, debemos llevar muy a mano nuestro DNI porque si no, no nos permiten entrar. En los comercios más pequeños o de barrio, la medida no se sigue de manera tan estricta; en algunos negocios han puesto en sus vidrieras el cartel que anuncia: "hoy se atienden las personas con los DNI terminados en ...",  pero en la mayoría no se pone nada de esto.
Frente al supermercado VEA, donde habitualmente hacemos las compras, hay una cuadra completa de comercios: dos verdulerías, una carnicería que también vende pescado, un puesto de venta de pan y facturas, dos almacenes pequeños y un kiosco. Durante los primeros quince días del aislamiento, ninguno de ellos abrió sus puertas, excepto la carnicería y el puesto de pan, pero ahora todos están abiertos, siempre en un horario limitado: de 9 de la mañana a las 14. Luego, no se encuentra ningún lugar donde hacer compra alguna. De todos modos, la costumbre en Mendoza es dormir la siesta, así que no creo que extrañen demasiado este hecho.
Hay muy pocos automóviles circulando por las calles de Godoy Cruz, porque hay un control bastante estricto; la policía detiene al automóvil y pide la documentación, para asegurarse de que la persona esté circulando el día que le está permitido, pero también debe llevar una autorización que justifique su salida, que puede ser su trabajo, el atender a persona mayor que está a su cuidado o un turno médico o en alguna institución bancaria.
Por supuesto, tanto las personas que caminan por las calles como quienes van en automóvil o utilizan el escaso transporte público habilitado, deben usar de manera permanente un barbijo. Algunos se los sacan para atender su celular o para fumar, esto he visto en nuestras caminatas por el barrio, pero ignoro si en la ciudad de Mendoza se permitirán esas libertades, debido a que allá hay mayor control.
A las 19, se oye sonar una sirena, que indica que ya no es conveniente que nadie ande por la calle. Como si estuviéramos en estado de sitio, pero no hay tal.
Incluso se ha permitido la salida de niños, siempre en compañía de alguna persona mayor, y con el barbijo. Se habla de que este aislamiento se extenderá hasta el 10 de mayo, pero luego se lo extenderá quince días más y así sucesivamente. Al parecer, oyendo los comentarios y anuncios del gobierno nacional, se espera un aumento importante de casos de COVID 19, pero hasta ahora solo se ha advertido un incremento de casos en algunas zonas, como las Villas de la provincia de Buenos Aires, donde la gente vive en condiciones de hacinamiento que hacen más difícil que puedan cuidarse.
En Mendoza, hasta ayer teníamos 9 fallecidos a causa de este virus, además de 79 casos confirmados, pero también muchos recuperados. Todos los contagiados habían realizado viajes al exterior o tenido un contacto estrecho con alguien llegado de otros países. En cambio, en Luján, Buenos Aires, donde vivía hasta mediados de enero de este año, se han producido casos de COVID por "circulación comunitaria", es decir que no tuvieron relación con el turismo ni turistas. Allí, también tuvieron 3 fallecidos y se incrementaban los casos de contagio.
Por ahora, no se permite el viaje de una provincia a otra, es decir que quienes habían viajado de una provincia o ciudad a otra, deberán permanecer allí hasta que se habiliten los permisos.
Mi nieta Belén con su pareja, Uriel, habían viajado desde San Rafael, Mendoza, a Luján Buenois Aires, ya ha pasado más de un mes y aún no saben cuándo podrán regresar a su departamento y trabajos.
Estamos cansados, la mayoría empieza a manifestar señales de agobio, de aburrimiento, depresión, insomnio, falta de apetito, desinterés sexual, daños colaterales de la gran pandemia. Y no sabemos cuánto tiempo deberemos seguir esperando para regresar a una vida normal.

No hay comentarios:

Publicar un comentario